Deep Space 1 prueba tecnologías del futuro
La NASA lanzó Deep Space 1 el 24 de octubre de 1998 para probar tecnologías destinadas a futuras misiones interplanetarias. La nave también visitó el cometa Borrelly y demostró que una misión tecnológica podía terminar haciendo ciencia de primera.
El 24 de octubre de 1998, un cohete Delta II lanzó la misión Deep Space 1 desde Cabo Cañaveral. Su objetivo principal era probar en el espacio tecnologías que podían hacer más eficientes las misiones futuras, entre ellas un sistema de propulsión iónica y herramientas de navegación autónoma.
La propulsión iónica produce un empuje pequeño, pero puede mantenerlo durante mucho tiempo y alcanzar velocidades elevadas con poco combustible. No es un motor para despegar desde la Tierra: su gracia aparece una vez en el espacio, donde la paciencia puede ser una virtud de ingeniería. Deep Space 1 también ensayó sistemas capaces de ayudar a la nave a orientarse y tomar decisiones con menos intervención desde el control terrestre.
La misión superó sus objetivos tecnológicos y luego visitó el cometa Borrelly en 2001, enviando imágenes y datos científicos. Así, un vehículo concebido como banco de pruebas se convirtió también en explorador. En el espacio, las demostraciones técnicas tienen una ventaja sobre los folletos: si algo falla, no hay mostrador de devoluciones.
Puente Pop
Interstellar (2014)
La película imagina viajes espaciales de enorme alcance. Deep Space 1 fue menos grandilocuente, pero probó una tecnología de propulsión que hace plausible explorar lejos con paciencia y eficiencia.