
Dos naves soviéticas se encontraron sin piloto
El 30 de octubre de 1967, Cosmos 186 y Cosmos 188 realizaron el primer acoplamiento automático exitoso entre dos naves espaciales no tripuladas. La maniobra anticipó una tecnología indispensable para las estaciones espaciales.
El 30 de octubre de 1967, las naves soviéticas Cosmos 186 y Cosmos 188 se encontraron en órbita y se acoplaron automáticamente. No había astronautas al mando ni una tripulación para corregir la maniobra a ojo: los sistemas de navegación y acoplamiento hicieron el trabajo.
Las dos naves habían sido lanzadas por separado. Una vez en el espacio, Cosmos 186 maniobró para aproximarse a Cosmos 188 y completar el encuentro. El acoplamiento duró unas horas antes de que ambas naves se separaran. Fue el primer acoplamiento plenamente automático exitoso de dos vehículos espaciales no tripulados, un logro técnico especialmente importante en la carrera espacial.
Acoplar dos objetos que se desplazan a gran velocidad alrededor de la Tierra exige medir posiciones, ajustar trayectorias y controlar el movimiento relativo con precisión. En tierra parece una operación de aparcamiento; en órbita, el bordillo está a cientos de kilómetros y nadie puede bajarse a mirar si quedó bien.
La demostración sirvió para desarrollar sistemas que después serían cruciales para las misiones tripuladas y las estaciones espaciales. La exploración humana del espacio depende también de máquinas capaces de encontrarse entre sí cuando no hay nadie allí para tomar el volante.
Puente Pop
2001: A Space Odyssey (1968)
La película de Kubrick imaginó una exploración espacial automatizada y elegante. El acoplamiento real de Cosmos 186 y 188 no tenía banda sonora de vals, pero sí resolvía el mismo problema básico: hacer que dos naves se encuentren en órbita.