El Códice Maya descifra la verdad del tiempo
En 1973, se publica el "Codex Dresdensis", uno de los pocos textos mayas precolombinos que ha sobrevivido, revelando complejos cálculos astronómicos y rituales.
El 9 de mayo de 1973 no fue un día cualquiera para la arqueología mesoamericana. Fue el día en que se hizo pública una edición facsímil del Códice Dresde, uno de los tesoros más preciados de la cultura maya.
Este libro, escrito sobre papel de corteza de higuera, no es solo una reliquia, sino una ventana directa a la cosmovisión maya. En sus páginas, los sabios mayas plasmaron observaciones astronómicas de una precisión asombrosa, predicciones de eclipses, ciclos agrícolas y complejos rituales religiosos. Su desciframiento ha sido una epopeya en sí misma, liderada por eruditos que, como Gudrun Bricker y Carlos Aldana, dedicaron años a desentrañar sus glifos y números.
El Códice Dresde es la prueba irrefutable de que los mayas poseían un entendimiento del cosmos que rivaliza con muchas civilizaciones posteriores. Nos habla de Venus, de las Pléyades, de ciclos de 260 días (el Tzolkin) y de ciclos mayores que se extienden por miles de años. Es un testimonio de una inteligencia y una paciencia que nos hacen reflexionar sobre nuestra propia fugacidad.
Puente Pop
Apocalypto (2006)
Aunque ambientada antes del florecimiento del estilo de escritura del Códice Dresde, la película de Mel Gibson ofrece una visión dramática de la civilización maya, sus rituales y su conexión con el cosmos, que resuena con el contenido descifrado de este documento.