El CD-ROM: ¿Adiós a los vinilos, hola a los datos?

1985

Philips lanza comercialmente el CD-ROM, inaugurando la era del almacenamiento óptico masivo y revolucionando la distribución de software y multimedia.

Un 3 de mayo de 1985, Philips lanzó al mercado el primer lector de CD-ROM (Compact Disc Read-Only Memory), un dispositivo que prometía almacenar una cantidad de información hasta entonces inimaginable en un formato físico elegante y aparentemente indestructible. ¿Quién no recuerda la emoción de insertar un disco brillante y ver cómo se cargaba un juego o una enciclopedia completa?

Aunque la tecnología de los CDs de audio llevaba unos años, la adopción del formato para datos fue un punto de inflexión. De repente, las engorrosas disqueteras empezaban a parecer reliquias del pasado. La capacidad de un solo CD-ROM (unos 650 MB) era equivalente a cientos de disquetes, lo que facilitó la distribución de software complejo, videojuegos con gráficos espectaculares y bases de datos gigantescas.

Fue el principio del fin para muchos formatos de almacenamiento, pero también el catalizador para la explosión del contenido digital. Películas, música, enciclopedias interactivas... todo cabía en un disco que, con suerte, aún tendremos por ahí guardado, demostrando la durabilidad y el impacto de esta tecnología que hoy nos parece casi artesanal.

Puente Pop

Myst (1993)

Este icónico juego de aventura gráfica explotó las capacidades del CD-ROM, ofreciendo gráficos prerenderizados de alta calidad y una experiencia inmersiva que sería imposible en formatos anteriores, demostrando el potencial del nuevo medio.