
El coche que prometía escapar del calor
El 4 de noviembre de 1939, Packard presentó en el Salón del Automóvil de Nueva York un sistema de aire acondicionado para automóviles, un lujo novedoso y poco práctico.
El 4 de noviembre de 1939, en el Salón del Automóvil de Nueva York, Packard presentó un sistema de aire acondicionado para coches. La idea era atractiva: viajar con la cabina fresca y dejar el verano fuera. La ejecución, como suele ocurrir con las primeras versiones de una tecnología, tenía otros planes.
El equipo ocupaba buena parte del maletero, costaba mucho y no incluía un interruptor sencillo para apagarlo: para detenerlo, había que retirar la correa de transmisión. El comprador obtenía comodidad climática y, de regalo, una pequeña lección de mecánica. No fue un producto masivo; la Segunda Guerra Mundial y las limitaciones técnicas frenaron su difusión.
El aire acondicionado automotriz tardó años en hacerse más compacto, fiable y accesible. Pero aquel Packard de 1939 señaló una transformación importante: el automóvil empezaba a venderse no solo como medio de transporte, sino como un espacio doméstico móvil. La promesa de controlar el clima acabó siendo habitual; la de encontrar sitio para las maletas, no siempre.
Puente Pop
Mad Men (2007)
La serie retrata la cultura de consumo y el diseño del automóvil en la posguerra. El Packard climatizado anticipa ese futuro de confort vendido como parte esencial del estilo de vida.