El Concorde se despide de los vuelos comerciales
El 24 de octubre de 2003, el Concorde realizó sus últimos vuelos comerciales y se retiró del servicio regular. El avión supersónico había reducido a unas pocas horas el cruce del Atlántico, aunque solo para unos pocos pasajeros y a un coste elevado.
El 24 de octubre de 2003, el Concorde completó sus últimos vuelos comerciales y regresó a Londres Heathrow. El avión anglo-francés había entrado en servicio en 1976 y podía volar a más del doble de la velocidad del sonido. Cruzar el Atlántico en cerca de tres horas convirtió el tiempo de viaje en una de sus grandes promesas comerciales.
El diseño exigía soluciones técnicas muy particulares: alas delta, motores potentes y una nariz abatible que mejoraba la visibilidad de los pilotos durante el despegue y el aterrizaje. Sin embargo, el estampido sónico limitaba sus rutas sobre tierra, y el consumo de combustible y los costes de operación hacían que los billetes fueran inaccesibles para la mayoría.
El accidente de 2000, la caída de la demanda tras los atentados del 11 de septiembre y el encarecimiento del mantenimiento contribuyeron a su retirada. El Concorde fue un triunfo de la ingeniería y un negocio difícil de sostener: la velocidad no siempre vence a la economía. Su silueta sigue siendo inolvidable; la factura, también.
Puente Pop
Airport '79: The Concorde (1979)
La película convirtió al avión supersónico en estrella de cine y en máquina de suspense. La realidad fue menos explosiva, pero bastante más exigente en combustible y mantenimiento.