
El jueves que hizo temblar Wall Street
El 24 de octubre de 1929, una oleada de ventas hundió la Bolsa de Nueva York y pasó a la historia como el Jueves Negro. El desplome fue un episodio clave de la crisis que desembocó en la Gran Depresión.
La mañana del 24 de octubre de 1929, miles de inversores intentaron vender sus acciones en la Bolsa de Nueva York. Los precios se desplomaron y el pánico se propagó por el parqué; el volumen de operaciones fue tan intenso que los sistemas de cotización no daban abasto. La modernidad financiera, al parecer, también podía atascarse en hora punta.
Un grupo de banqueros intervino comprando acciones para intentar frenar la caída. La maniobra calmó momentáneamente el mercado, pero no corrigió los problemas de fondo: compras especulativas, endeudamiento y confianza excesiva en que los precios seguirían subiendo. Días después, el martes 29 de octubre, se produjo otra oleada de ventas.
El Jueves Negro no fue el único día del derrumbe ni explica por sí solo la Gran Depresión. Sí fue una señal visible de que el auge bursátil había terminado y de que sus consecuencias podían extenderse mucho más allá de Wall Street. Cuando la confianza se convierte en combustible, basta una chispa para descubrir que también era parte del riesgo.
Puente Pop
Wall Street (1987)
La película de Oliver Stone retrata la ambición financiera de otra época. Su célebre lema no explica el crac de 1929, pero sirve para recordar que los mercados también se alimentan de relatos sobre riqueza fácil.