
El metro profundo entra en escena
El 4 de noviembre de 1890, el príncipe de Gales inauguró el City and South London Railway, pionero de los ferrocarriles subterráneos eléctricos y profundos.
El 4 de noviembre de 1890, Londres estrenó una nueva forma de atravesar la ciudad: el príncipe de Gales inauguró el City and South London Railway. La línea corría por túneles excavados bajo las calles y funcionaba con trenes eléctricos, una combinación que hoy parece lógica y entonces era una apuesta de ingeniería.
La inauguración oficial no significó que el público pudiera subirse ese mismo día: el servicio regular comenzó el 18 de diciembre. Cuando abrió, conectaba King William Street, en la City, con Stockwell, al sur del Támesis. Sus trenes pequeños y sus túneles estrechos le valieron el apodo de the Tube; el nombre sobrevivió a muchas ampliaciones y a más de una generación de obras.
La línea mostró que era posible construir un ferrocarril a gran profundidad sin depender de locomotoras de vapor que llenaran de humo los túneles. La solución eléctrica ayudó a definir el metro moderno: rápido, subterráneo y, al menos en los mapas, sencillo. En la práctica, Londres seguiría perfeccionando esa última parte durante más de un siglo.
Puente Pop
Metropolis (1927)
La película de Fritz Lang convirtió la ciudad de varios niveles y sus transportes mecánicos en una imagen inolvidable del futuro urbano: el metro londinense fue menos apocalíptico, pero bastante más utilizable.