El primer selfie de la historia (con truco)

1839

Robert Cornelius toma lo que se considera el primer retrato fotográfico de un ser humano, un 'selfie' temprano que capturó un momento personal con tecnología pionera.

Retrocedamos hasta 1839. Un día como hoy, Robert Cornelius, un químico y fotógrafo aficionado de Filadelfia, decidió que era hora de ser el protagonista. Se colocó frente a su estudio, se quedó inmóvil durante varios minutos (¡imaginen la paciencia!) y capturó la que se considera la primera fotografía de un retrato humano y, por ende, el primer 'selfie' de la historia.

Lo curioso es que para lograr la imagen, Cornelius tuvo que retirar la tapa del objetivo, correr y posar, y luego volver a colocar la tapa. Un proceso laborioso que requería una tecnología fotográfica aún rudimentaria. El resultado es una imagen en blanco y negro, con un aire de solemnidad y quizás algo de incredulidad por haberlo logrado.

Este acto, más allá de ser una curiosidad histórica, simboliza el deseo humano de auto-representación y la captura de momentos personales. Es el tatarabuelo de esas fotos que compartimos a diario en nuestras redes sociales, demostrando que la necesidad de inmortalizarnos es tan antigua como la propia tecnología que lo permite.

Puente Pop

Black Mirror (2011)

Esta serie explora las consecuencias a menudo oscuras de la tecnología en nuestras vidas, incluyendo la obsesión por la imagen personal y la autopercepción, un eco distópico del primer 'selfie'.