El robot que aprendió a 'ver' (y a no chocar)
El 15 de julio de 1976, el robot Shakey, uno de los primeros robots móviles inteligentes, completó con éxito una serie de tareas complejas, demostrando avances en IA y robótica.
En la década de 1970, mientras la ciencia ficción imaginaba androides humanoides, la realidad de la robótica inteligente era algo más terrenal, pero no menos fascinante. El 15 de julio de 1976, el robot Shakey, desarrollado en el Stanford Research Institute (SRI), completó con éxito una serie de pruebas que demostraban sus capacidades de razonamiento y percepción.
Shakey no era un robot de aspecto intimidante. Era una caja sobre ruedas, equipada con sensores, una cámara y un sistema informático. Lo que lo hacía especial era su capacidad para percibir su entorno, planificar secuencias de acciones y ejecutar tareas de forma autónoma. Podía, por ejemplo, moverse por una habitación, empujar objetos y evitar obstáculos, todo ello basándose en su 'inteligencia' artificial.
Las demostraciones de Shakey, aunque quizás rudimentarias para nuestros estándares actuales, fueron revolucionarias en su tiempo. Sentaron las bases para la robótica moderna, la planificación automatizada y la inteligencia artificial aplicada a sistemas físicos. Fue uno de los primeros en integrar percepción, razonamiento y acción, demostrando que las máquinas podían empezar a 'entender' el mundo que las rodeaba, no solo a seguir instrucciones ciegamente.
Puente Pop
WALL-E (2008)
Este entrañable robot protagonista, aunque muy avanzado y expresivo, comparte con Shakey la característica de ser un robot autónomo que navega y interactúa con su entorno, mostrando la evolución de la idea de 'robot inteligente'.