
La Casa Blanca empieza por los cimientos
El 13 de octubre de 1792 se colocó la primera piedra de la residencia presidencial estadounidense. La futura Casa Blanca aún no tenía ni presidente residente ni despacho oval.
La residencia presidencial de Estados Unidos no apareció de golpe, como si la hubiera descargado una aplicación: el 13 de octubre de 1792 se colocó su primera piedra en Washington. La construcción formaba parte del plan para levantar una nueva capital federal, diseñada para ser algo más que un lugar donde trabajar con papeles importantes.
El arquitecto irlandés James Hoban había ganado el concurso para diseñarla. Su proyecto, inspirado en edificios neoclásicos europeos, convertiría la casa en una pieza de arquitectura pública: monumental, sí, pero también pensada para funcionar como hogar y sede de gobierno.
La obra tardó años. John Adams fue el primer presidente que la habitó, en 1800; George Washington, aunque supervisó su desarrollo, nunca vivió allí. Desde entonces, el edificio ha sobrevivido a ampliaciones, reformas y al incendio británico de 1814. Un comienzo modesto para una dirección que acabaría bajo vigilancia planetaria.
Puente Pop
The West Wing (1999)
La serie convierte la Casa Blanca en escenario cotidiano de política, pasillos y crisis; la efeméride recuerda que ese decorado empezó como una obra de construcción.