
La energía nuclear llegó a la red eléctrica
El 17 de octubre de 1956, Isabel II inauguró Calder Hall, en Inglaterra. La instalación fue la primera central nuclear en suministrar electricidad a la red pública a escala comercial.
En Calder Hall, en Cumbria, la reina Isabel II inauguró el 17 de octubre de 1956 una central que marcó un antes y un después en la generación eléctrica. La energía nuclear ya no era solo una posibilidad experimental: Calder Hall empezó a entregar electricidad a la red pública en cantidades comerciales.
La central utilizaba reactores de gas y grafito, una tecnología característica del programa británico de la época. Su historia tiene una doble cara: además de electricidad, sus reactores estaban vinculados a la producción de plutonio para el programa militar. La frontera entre usos civiles y militares de la energía nuclear era —y sigue siendo— más política que mágica.
Calder Hall fue un escaparate del optimismo tecnológico de posguerra y del lema de una energía abundante. También inauguró debates que no se han apagado: seguridad, residuos, costes y proliferación. La electricidad nuclear podía alimentar una ciudad; la confianza pública, como se demostraría después, no se conectaba automáticamente a la misma red.
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