La primera IA conversacional 'real' ve la luz
En 1966, Joseph Weizenbaum presentó ELIZA, un programa pionero que simulaba una conversación con un terapeuta rogeriano, demostrando la posibilidad (y los peligros) de la interacción humano-máquina.
Corría el año 1966 y Joseph Weizenbaum, un científico del MIT, presentaba al mundo ELIZA. Más que un simple programa, ELIZA fue un hito en la inteligencia artificial conversacional. Su objetivo: simular una sesión con un terapeuta no directivo, específicamente del tipo rogeriano.
¿Cómo lo hacía? Mediante el reconocimiento de patrones y reglas sencillas. ELIZA identificaba palabras clave en las frases del usuario y las recontextualizaba en forma de preguntas, imitando la técnica de reflexión del terapeuta. Por ejemplo, si el usuario decía 'Mi padre me hace sentir triste', ELIZA podría responder '¿Por qué dices que tu padre te hace sentir triste?'
Lo fascinante, y a la vez inquietante, fue la reacción humana. Muchos usuarios llegaron a creer que ELIZA realmente les entendía, desarrollando vínculos emocionales con el programa. Weizenbaum, alarmado por esta 'ilusión de comprensión', se convirtió en un crítico de la IA, advirtiendo sobre la superficialidad de la inteligencia artificial y la importancia de no atribuirle cualidades humanas. ELIZA demostró que, a veces, la simulación es tan convincente que nos hace olvidar la máquina detrás de ella.
Puente Pop
Her (2013)
La película explora la relación íntima y emocional entre un humano y un sistema operativo de IA. Aunque Samantha es mucho más avanzada que ELIZA, la premisa de la conexión emocional generada por una inteligencia artificial conversacional tiene sus raíces en las primeras simulaciones como ELIZA.