Lunes negro: la bolsa cae como nunca

1987

El 19 de octubre de 1987, el índice Dow Jones perdió un 22,6 % en una sola jornada. La negociación automatizada y las estrategias de cobertura contribuyeron a acelerar la caída, aunque no explican por sí solas el desplome.

El lunes 19 de octubre de 1987, los mercados financieros sufrieron una caída histórica. El índice Dow Jones perdió un 22,6 % en un día, el mayor descenso porcentual de su historia hasta entonces. Las pantallas que mostraban cotizaciones en tiempo real convirtieron el desplome en un espectáculo global, pero la velocidad del pánico no nació en las pantallas.

Entre los factores estudiados figuran las valoraciones bursátiles, las preocupaciones económicas y estrategias como el portfolio insurance, que recurría a ventas de futuros para limitar pérdidas. La negociación programada podía alimentar un círculo de ventas y nuevas caídas. Aun así, los investigadores no han identificado una causa única: culpar a un algoritmo concreto sería una explicación cómoda y demasiado simple.

La crisis llevó a cambios en la supervisión y a la creación de mecanismos para interrumpir temporalmente las operaciones durante descensos extremos. También dejó una lección de ingeniería financiera: automatizar una estrategia no elimina el riesgo; puede hacer que muchos participantes actúen a la vez. El mercado no se volvió racional por usar computadoras. Solo tuvo más velocidad para demostrarlo.

Puente Pop

Wall Street (1987)

La película retrata la ambición y el lenguaje del mercado financiero justo cuando el mundo bursátil se enfrentaba a una volatilidad extrema. No predijo el lunes negro, pero ayuda a entender por qué la frase «la codicia es buena» envejeció tan mal en una sala de operaciones.