
Otelo debuta ante un rey
El 1 de noviembre de 1604 se representó Otelo en la corte de Jacobo I, en Whitehall. Shakespeare puso celos, manipulación y racismo frente a un público cortesano: entretenimiento, sí, pero sin anestesia.
El 1 de noviembre de 1604, una compañía teatral presentó Otelo ante el rey Jacobo I en el palacio de Whitehall. La obra, atribuida a William Shakespeare, llevaba al escenario una tragedia sobre confianza, celos y manipulación que terminaría convirtiéndose en una de las más representadas del repertorio inglés.
Su protagonista es un general de origen moro al servicio de Venecia. Yago, su alférez, fabrica pruebas y sospechas hasta empujarlo a la destrucción. La tragedia no trata los prejuicios como simple decorado: muestra cómo el racismo que rodea a Otelo puede ser usado para aislarlo y volver verosímil la mentira.
La función cortesana situó la obra ante espectadores acostumbrados al poder y sus intrigas, un público que no necesitaba demasiadas explicaciones sobre las consecuencias de la desconfianza. Cuatro siglos después, Otelo sigue siendo incómoda y fértil: cada época discute qué ve en ella, y qué preferiría no ver.
Puente Pop
O (2001)
Esta adaptación traslada la tragedia a un instituto estadounidense y al mundo del baloncesto: cambian los uniformes, pero la manipulación y los celos conservan su puntería.