
Apollo 7 vuelve a casa
El 20 de octubre de 1968, Apollo 7 amerizó con sus tres astronautas a salvo. La misión demostró que la nave Apollo podía operar con tripulación y reabrió el camino hacia la Luna tras el incendio de Apollo 1.
El 20 de octubre de 1968, Apollo 7 amerizó en el Atlántico después de casi once días en órbita terrestre. A bordo iban Wally Schirra, Donn Eisele y Walter Cunningham: la primera tripulación de una misión Apollo que llegó al espacio y regresó sin contratiempos.
La misión tenía una tarea menos vistosa que plantar una bandera, pero más urgente: probar la nave y sus sistemas en condiciones reales. La tripulación ensayó maniobras, comprobó el funcionamiento del módulo de mando y transmitió imágenes en directo. El éxito fue especialmente significativo tras el incendio de Apollo 1, que había matado a tres astronautas durante una prueba en tierra y obligado a revisar profundamente el programa.
Apollo 7 no llegó a la Luna. Hizo algo necesario para que otras misiones pudieran intentarlo: demostró que el vehículo podía cumplir su trabajo con personas dentro. En la carrera espacial, a veces el avance decisivo no es llegar más lejos, sino volver con los datos y la tripulación intactos.
Puente Pop
Apollo 13 (1995)
La película dramatiza otra misión Apollo y sus problemas técnicos; junto con Apollo 7 recuerda que el programa lunar dependía tanto de la ingeniería cotidiana como de los momentos heroicos.