Apollo 7 vuelve a casa y salva el programa lunar

1968

El 22 de octubre de 1968, la misión Apollo 7 amerizó en el Atlántico tras probar con éxito sistemas esenciales para los vuelos tripulados. Fue el primer vuelo tripulado del programa Apollo y un ensayo crucial antes de llegar a la Luna.

El 22 de octubre de 1968, la cápsula de Apollo 7 amerizó en el océano Atlántico con sus tres astronautas a bordo. La misión había durado más de diez días y fue el primer vuelo tripulado del programa Apollo, una prueba decisiva después del incendio de la cápsula durante un ensayo en tierra que había costado la vida a tres astronautas.

Walter Schirra, Donn Eisele y Walter Cunningham probaron en órbita sistemas de navegación, comunicaciones y soporte vital. También realizaron maniobras que serían necesarias para futuras misiones lunares. La nave funcionó bien, aunque la convivencia en un espacio reducido y algunos desacuerdos con el control en tierra recordaron que la ingeniería espacial incluye también a los humanos que deben usarla.

Apollo 7 no llegó a la Luna; su tarea era más básica y, por eso mismo, indispensable: demostrar que la nave Apollo podía transportar una tripulación y operar de forma segura en órbita terrestre. El éxito de la misión permitió recuperar confianza en el programa y abrió el camino a los vuelos posteriores, incluido Apollo 8, que viajó alrededor de la Luna.

La carrera espacial suele contarse con imágenes de lanzamientos y pasos gigantes. Apollo 7 fue menos espectacular desde fuera: una cápsula en órbita comprobando que todo funcionara. Pero antes de intentar una hazaña lunar, convenía descubrir si la máquina podía mantener a sus pasajeros vivos y traerlos de vuelta. Un detalle práctico, incluso para la épica.

Puente Pop

First Man (2018)

La película se centra en Neil Armstrong, pero su retrato de la carrera lunar ayuda a entender por qué una misión de pruebas como Apollo 7 era imprescindible antes de enviar astronautas más lejos.