Una copia que inaugura la era de la fotocopiadora
El 22 de octubre de 1938, Chester Carlson produjo en Astoria, Nueva York, la primera imagen xerográfica. La inscripción «10-22-38 ASTORIA» quedó como acta de nacimiento de una tecnología que haría mucho más fácil multiplicar papeles.
El 22 de octubre de 1938, en un pequeño laboratorio de Astoria, Queens, Chester Carlson produjo una imagen mediante un proceso nuevo: la xerografía. La primera copia llevaba escrito «10-22-38 ASTORIA», una etiqueta modesta para un invento que acabaría transformando oficinas, bibliotecas y salas de profesores.
Carlson había estudiado física y trabajaba con documentos de patentes, donde copiar información era una tarea lenta y tediosa. Su método aprovechaba la electricidad estática y un material fotoconductor para transferir una imagen a una superficie. No era magia, aunque para quien venía de copiar a mano, probablemente rozaba lo sobrenatural.
La prueba de 1938 fue una demostración de laboratorio, no una fotocopiadora lista para el pasillo de una empresa. Hicieron falta años de desarrollo técnico y comercial para convertir el principio en máquinas fiables. La tecnología recibió el nombre de xerografía, a partir de raíces griegas que aluden a la escritura en seco, y más tarde se popularizó con equipos de oficina de uso cotidiano.
La copia instantánea cambió la forma de trabajar con información: los documentos dejaron de ser objetos únicos que había que transcribir o fotografiar con procedimientos complejos. Su legado es práctico y un poco irónico: una tecnología diseñada para ahorrar tiempo terminó contribuyendo a que las oficinas pudieran producir todavía más papeles.
Puente Pop
Office Space (1999)
La famosa fotocopiadora de la película es el villano doméstico de cualquier oficina. La xerografía hizo posible esa relación íntima, y a veces violenta, entre trabajadores y máquinas de copiar.