El 'Bug' que casi detiene el Apolo 11
Un error de software crítico estuvo a punto de abortar la misión lunar del Apolo 11, pero la calma y la pericia del equipo demostraron la resiliencia de la ingeniería ante lo imprevisto.
La noche del 16 de julio de 1969, mientras el Saturno V rugía hacia la Luna, en el Módulo de Comando, el ordenador de a bordo, el famoso AGC (Apollo Guidance Computer), comenzó a lanzar alarmas. Nada menos que 1201, 1202, 1203... El pánico, como pueden imaginar, pudo haber sido paralizante.
Estos códigos de error indicaban que el ordenador estaba sobrecargado. Recibía demasiada información y no podía procesarla toda a tiempo. El piloto automático, por ejemplo, estaba enviando datos redundantes. Si el control de misión hubiera decidido abortar, como era el procedimiento estándar ante tales alarmas, la humanidad habría tenido que esperar para pisar la Luna.
Pero entonces intervino la figura clave: Margaret Hamilton, ingeniera jefe del software del Apolo. Ella y su equipo habían anticipado la posibilidad de fallos y habían diseñado el sistema para priorizar las tareas críticas y descartar las no esenciales en caso de sobrecarga. Gracias a su previsión, el control de misión, especialmente el controlador de guía Steve Bales, entendió que el ordenador seguía funcionando en lo esencial y permitió que la misión continuara. Fue un triunfo de la planificación y una demostración de que el software, incluso el de los años 60, puede tener sus propios dramas.
Puente Pop
Apollo 13 (1995)
Aunque esta película trata de un rescate, no de un aterrizaje exitoso, ilustra perfectamente la tensión y la dependencia crítica de la tecnología (y del software) en las misiones espaciales, y cómo los errores pueden ser tan peligrosos como fascinantes.