
El hidroavión que voló una sola vez
El 2 de noviembre de 1947, el Hughes H-4 Hercules despegó por primera y única vez. Howard Hughes pilotó el gigantesco avión de madera durante un vuelo breve que bastó para convertirlo en leyenda.
El 2 de noviembre de 1947, el Hughes H-4 Hercules salió de las aguas de Long Beach, California. Howard Hughes estaba a los mandos. El avión voló durante unos 26 segundos, recorrió aproximadamente una milla y alcanzó cerca de 70 pies de altura. Fue un vuelo corto; para un aparato de ese tamaño, sin embargo, no era poca cosa.
El H-4 había sido concebido durante la Segunda Guerra Mundial para transportar tropas y material por encima del Atlántico, en un momento de escasez de acero y preocupación por los submarinos. La guerra terminó antes de que el proyecto pudiera cumplir esa misión. Construido en gran parte con abedul laminado, recibió el apodo de Spruce Goose, «ganso de abeto», aunque el abedul era el protagonista: la precisión popular nunca ha sido requisito para un apodo.
El avión no volvió a volar y permaneció bajo conservación durante décadas. Su vuelo de prueba no demostró que pudiera realizar la misión transatlántica para la que se había diseñado, pero sí dejó una imagen imborrable de la ambición aeronáutica de Hughes. El coloso sigue siendo un caso extraordinario de ingeniería, espectáculo y proyecto que sobrevivió a su propósito original.
Puente Pop
The Aviator (2004)
El biopic de Martin Scorsese sigue la vida de Hughes; el H-4 aparece como emblema de su obsesión por llevar los proyectos a una escala descomunal.