
El primer GPS: ¡No nos perdíamos ni queriendo!
En 1990, el Departamento de Defensa de EE. UU. activó el Global Positioning System (GPS) a nivel mundial, marcando el inicio de una era donde perderse se convirtió en una opción (cada vez menos viable).
Corría el año 1990. Tras años de desarrollo y pruebas militares, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos dio luz verde al Global Positioning System (GPS) para uso civil y global. Lo que nació como una herramienta estratégica para guiar misiles y operaciones militares, pronto se transformó en el salvavidas digital de millones de conductores, excursionistas y hasta de aquellos que simplemente no se fiaban de su sentido de la orientación.
La idea era simple pero revolucionaria: una constelación de satélites orbitando la Tierra, cada uno emitiendo señales de radio. Un receptor en tierra podía calcular su distancia a varios de estos satélites y, mediante triangulación, determinar su posición exacta. ¡Adiós a los mapas desplegados con temor en el coche y a las discusiones sobre qué salida tomar!
La democratización del GPS, especialmente con la proliferación de smartphones, ha sido uno de los avances tecnológicos más disruptivos del siglo XX y XXI, integrándose en aplicaciones de navegación, logística, agricultura de precisión e incluso en la sincronización de redes informáticas. Quién iba a decir que una red militar se convertiría en la brújula universal de la humanidad.
Puente Pop
Fast & Furious (2001)
Aunque no se centra exclusivamente en el GPS, la saga ha hecho del uso de la tecnología (incluyendo la navegación en tiempo real) un elemento clave para sus intrépidas persecuciones y planes imposibles.