El primer 'selfie' de la historia (bueno, casi): Niepce captura la eternidad
Alrededor de 1826-1827, Nicéphore Niépce realizó la que se considera la primera fotografía permanente de la historia, una vista desde su ventana, sentando las bases para la imagen digital.
Antes de que los smartphones tuvieran cámaras frontales y filtros de perrito, la fotografía era un arte arduo y experimental. Alrededor de 1826-1827, en el condado de Borgoña, Francia, Nicéphore Niépce logró lo impensable: capturar una imagen permanente del mundo exterior. Su obra 'Vista desde la ventana en Le Gras' es considerada la primera fotografía de la historia.
Niépce llamó a su proceso heliografía (dibujo del sol). Utilizó una placa de peltre recubierta de betún de Judea, que se endurecía al exponerse a la luz. La exposición duró ¡horas! (probablemente entre 8 y 12, quién sabe, no había cronómetros digitales). La imagen resultante muestra las vistas de su ventana, con edificios y un árbol, una escena cotidianidad capturada para siempre.
Aunque la calidad es rudimentaria y el proceso extremadamente lento, esta imagen es un hito monumental. Fue el primer paso hacia la captura de la realidad de forma mecánica y, eventualmente, digital. Cada 'selfie' que nos hacemos hoy, cada foto de nuestras vacaciones, cada imagen que compartimos en redes sociales, tiene su origen en este intento pionero de un inventor francés por fijar la luz. ¡Gracias, Monsieur Niépce, por dar forma a nuestro mundo visual!
Puente Pop
Blow-Up (1966)
La película explora la naturaleza de la imagen fotográfica y la ambigüedad de la realidad capturada. El misterio que rodea la fotografía de Niépce, su naturaleza primitiva y su significado histórico, resuenan con la fascinación y la intriga que rodea la imagen en 'Blow-Up'.