André-Jacques Garnerin
Historia de la CienciaIngeniería

Garnerin se lanza al vacío y cambia el cielo

1797

El 22 de octubre de 1797, André-Jacques Garnerin realizó en París un descenso en paracaídas desde un globo. La caída fue real; la tranquilidad del aterrizaje, bastante menos.

El 22 de octubre de 1797, sobre el parque Monceau de París, André-Jacques Garnerin se elevó en un globo y luego se soltó de él bajo un paracaídas. Descendió desde varios cientos de metros ante una multitud que, con razón, debía de tener opiniones encontradas sobre el plan.

El paracaídas de Garnerin era una gran cubierta de tela, sin el respiradero central que más tarde ayudaría a estabilizar estos aparatos. Por eso el descenso fue oscilante y brusco: el invento evitó que cayera como una piedra, pero no prometió un viaje cómodo ni elegante.

La hazaña no inauguró de la nada la idea del paracaídas: Leonardo da Vinci había dibujado diseños siglos antes y otros experimentadores habían probado dispositivos similares. Lo notable fue que Garnerin convirtió el salto desde un globo en una demostración pública, repetible y capaz de convencer a la gente de que era posible bajar del cielo con algo parecido a un plan.

Su exhibición ayudó a impulsar el desarrollo práctico del paracaídas. Desde entonces, la humanidad perfeccionó la técnica y, también, encontró nuevas formas de saltar voluntariamente de lugares altos.

Puente Pop

The Right Stuff (1983)

La película convierte la conquista del aire y del espacio en una prueba de nervios; Garnerin fue uno de quienes demostraron que, a veces, el vuelo también consiste en saber cómo volver abajo.