
La crisis de los misiles comienza en la Casa Blanca
El 16 de octubre de 1962, John F. Kennedy recibió fotografías aéreas que revelaban instalaciones soviéticas de misiles en Cuba. Empezaron trece días de tensión nuclear en los que cada decisión podía tener consecuencias globales.
La mañana del 16 de octubre de 1962, el presidente estadounidense John F. Kennedy fue informado de que fotografías tomadas por aviones U-2 mostraban emplazamientos soviéticos de misiles en Cuba. La crisis no empezó con un discurso dramático, sino con imágenes analizadas en una sala de reuniones y una pregunta inquietante: cuánto faltaba para que los misiles estuvieran operativos.
Durante los días siguientes, Kennedy y sus asesores debatieron cómo responder. El presidente anunció una «cuarentena» naval —un bloqueo, aunque el término tenía implicaciones legales distintas— para impedir que llegara más armamento a la isla. La Unión Soviética y Estados Unidos intercambiaron mensajes mientras sus fuerzas militares se mantenían en alerta.
La crisis se resolvió mediante negociaciones: Moscú retiró los misiles de Cuba y Washington se comprometió públicamente a no invadir la isla; además, retiró discretamente misiles estadounidenses de Turquía. Fue una salida diplomática, no una victoria limpia de una sola parte. La tecnología nuclear había reducido el margen para el error hasta hacerlo alarmantemente estrecho.
Puente Pop
Thirteen Days (2000)
El drama político sigue la deliberación dentro de la Casa Blanca durante la crisis; verlo junto a la historia real permite apreciar cuánto dependió la salida de la comunicación y la prudencia.