La crisis de los misiles da un paso atrás

1962

El 28 de octubre de 1962, Nikita Jrushchov anunció que la Unión Soviética retiraría sus misiles de Cuba. La decisión ayudó a cerrar la crisis nuclear más peligrosa de la Guerra Fría.

El 28 de octubre de 1962, el líder soviético Nikita Jrushchov anunció por radio que la Unión Soviética retiraría sus misiles de Cuba. La decisión llegó después de días en los que Estados Unidos y la URSS estuvieron peligrosamente cerca de un enfrentamiento nuclear.

La crisis había estallado cuando fotografías de reconocimiento aéreo revelaron la instalación de misiles soviéticos en la isla. El presidente John F. Kennedy respondió con un bloqueo naval, al que llamó «cuarentena», y exigió que se retiraran las armas. Cada movimiento militar se convirtió en una señal que la otra parte podía interpretar de la peor manera posible.

La salida combinó negociaciones públicas y acuerdos discretos: Moscú retiraría los misiles de Cuba y Washington prometió no invadir la isla; además, Estados Unidos aceptó en secreto retirar sus misiles Júpiter de Turquía. No fue una escena limpia de vencedores y vencidos, sino una negociación para evitar un desastre que nadie podía controlar una vez iniciado.

La crisis impulsó nuevas vías de comunicación entre las superpotencias y dejó claro que la tecnología nuclear había cambiado la política para siempre. La disuasión dependía de armas capaces de destruir ciudades y, paradójicamente, de líderes capaces de no usarlas.

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¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964)

La sátira de Stanley Kubrick convierte la lógica de la disuasión nuclear en comedia negra: una forma incómoda, pero eficaz, de mostrar lo absurdo de confiar el destino del planeta a máquinas y protocolos.