La guerra aprende a volar
El 1 de noviembre de 1911, el aviador italiano Giulio Gavotti lanzó granadas desde un avión durante la guerra ítalo-turca. La aviación, hasta entonces una tecnología joven, entró así en la historia del bombardeo.
El 1 de noviembre de 1911, durante la guerra ítalo-turca en Libia, el aviador italiano Giulio Gavotti lanzó granadas desde su avión sobre posiciones otomanas. No fue un bombardeo masivo: las armas eran pequeñas y se arrojaban a mano. Pero el gesto mostró que una aeronave podía llevar la violencia más allá del alcance de la artillería terrestre.
La aviación tenía apenas unos años de historia y todavía era frágil, lenta y dependiente de las condiciones del tiempo. Aun así, servía para observar desde el aire y, ahora, para atacar. Gavotti describió cómo soltó las granadas una por una desde la cabina: una escena que hoy parece rudimentaria, pero que abrió una puerta inquietante.
La innovación militar suele presentarse como una carrera técnica; su aplicación obliga a preguntar para qué se corre. Aquel episodio es considerado uno de los primeros bombardeos aéreos de la historia. La distancia entre un avión pionero y los sistemas de guerra aérea posteriores es enorme, pero la idea básica quedó en el aire, en el sentido menos tranquilizador de la expresión.
Puente Pop
The Wind Rises (2013)
La película de Hayao Miyazaki retrata la fascinación por la ingeniería aeronáutica y su relación con la guerra; esta efeméride recuerda que esa tensión apareció muy pronto en la historia del vuelo.