
La pluma que puso a escribir al mundo
El 29 de octubre de 1945, la Reynolds Rocket salió a la venta en unos grandes almacenes de Nueva York. La pluma prometía escribir sin tintero; a 12,50 dólares, también prometía dejar temblando la cartera.
El 29 de octubre de 1945, los almacenes Gimbels de Nueva York pusieron a la venta la Reynolds Rocket, presentada como el primer bolígrafo comercializado en Estados Unidos. La novedad atrajo multitudes: por fin se podía escribir sin cargar un tintero portátil, con menos manchas y menos ceremonias que una pluma estilográfica.
La idea del bolígrafo no nació ese día. El periodista e inventor húngaro László Bíró había desarrollado un diseño práctico con una pequeña esfera que distribuía tinta al rodar sobre el papel. La Reynolds Rocket adaptó ese principio al mercado estadounidense y lo convirtió en un acontecimiento comercial.
El precio inicial —12,50 dólares, una suma considerable para la época— hacía que el nuevo instrumento no fuera precisamente una compra impulsiva. Pero la promesa era poderosa: escritura cómoda, tinta de secado rápido y un objeto que cabía en el bolsillo. La revolución cotidiana, como tantas revoluciones, empezó con una larga cola y una cuenta algo incómoda.
Puente Pop
The Office (2005)
La oficina moderna se construye con formularios, notas y bolígrafos baratos: la Reynolds Rocket ayudó a que escribir a mano dejara de exigir un pequeño equipo de limpieza.