
La televisión se vuelve rutina
El 2 de noviembre de 1936, la BBC inauguró en Alexandra Palace un servicio regular de televisión de alta definición. La imagen todavía era pequeña y experimental; la ambición, no.
El 2 de noviembre de 1936, la BBC comenzó a emitir desde Alexandra Palace, al norte de Londres, lo que suele describirse como el primer servicio regular de televisión de alta definición del mundo. No era una transmisión ocasional para exhibir un invento: había horarios, programas y una intención muy moderna de volver habitual lo extraordinario.
La inauguración empezó con dos sistemas rivales: el mecánico de John Logie Baird y el electrónico de Marconi-EMI. La competición duró poco: en 1937, la BBC se decantó por el sistema electrónico de 405 líneas, desarrollado por el equipo de EMI dirigido por Isaac Shoenberg. Una decisión técnica —y bastante menos fotogénica que el encendido de una pantalla— definió el rumbo del servicio.
La cobertura era reducida y los receptores, caros; la guerra interrumpiría las emisiones en 1939. Pero el paso crucial ya estaba dado: la televisión dejaba de ser únicamente una demostración de laboratorio. Empezaba a convertirse en un medio doméstico, con todo lo que eso implicaría: noticias, entretenimiento y discusiones familiares sobre quién controla el mando, aunque el mando aún estuviera por inventarse.
Puente Pop
The Crown (2016)
La serie retrata la época en que la televisión pasó de curiosidad técnica a escaparate nacional, una transformación que empezó a tomar forma en Alexandra Palace.