
Nace Alfred Nobel, inventor de la dinamita
Alfred Nobel nació el 21 de octubre de 1833 en Estocolmo. El químico e ingeniero patentó la dinamita y dejó una fortuna que acabaría financiando los premios que llevan su apellido.
El 21 de octubre de 1833 nació en Estocolmo Alfred Nobel, químico, ingeniero e inventor sueco. Su nombre quedó unido a la dinamita, un explosivo más manejable que la nitroglicerina líquida, y a unos premios que hoy reconocen logros en ciencia, literatura y paz.
Nobel desarrolló la dinamita en la década de 1860 y obtuvo una patente en 1867. El invento facilitó obras como la construcción de túneles y ferrocarriles, pero también tuvo usos militares. Esa doble cara —innovación útil y potencial destructivo— acompañó su carrera y la memoria pública de sus descubrimientos.
En su testamento, redactado en 1895, destinó gran parte de su fortuna a establecer premios para quienes hubieran aportado el mayor beneficio a la humanidad. Nobel murió en 1896, y los primeros premios se concedieron en 1901. La decisión sorprendió a sus herederos y dio forma a una de las instituciones más conocidas de la ciencia y la cultura.
Su legado contiene una ironía difícil de ignorar: el inventor asociado a un explosivo quiso que su patrimonio celebrara, entre otras cosas, la paz. La historia no permite reducirlo a una sola motivación, pero sí deja una pregunta vigente sobre la responsabilidad de quienes crean tecnologías poderosas y sobre el uso que la sociedad decide darles.
Puente Pop
The Nobel Prize (2018)
La historia de los premios muestra cómo una fortuna nacida de la industria de explosivos terminó sosteniendo una de las ceremonias científicas y culturales más reconocibles del planeta.